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miércoles, 2 de abril de 2014

Samuel Butler




HUDIBRAS

(Fragmento)

Como si la divinidad hubiera contraído
sarna para que la rascaran,
como un saltimbanqui que se daña
y apuñala con profundas dudas,
para mostrar con qué dolor tan leve
se curan las nuevas llagas de la fe,
aunque sabemos por penosa prueba
que siempre dejan una cicatriz.
Sabía dónde estaba el Paraíso,
podía decir en qué latitud estaba
y, a su debido tiempo, podría probar
que estaba debajo de la luna, o encima;
lo que soñó Adán cuando su compañera
salió del compartimento en su costado,
cómo fue tentada por el diablo,
mediante un exégeta del alto Teutón;
si alguno de los dos tenía ombligo,
quién fue el primero en dar a la música la calidad de lo maleable,
si la Serpiente en la Caída
tenía las pezuñas hendidas o no tenía,
todo ello, sin glosa o comentario,
podría descifrar en un instante
en justos términos, como los que barajan los hombres
cuando prescinden de un asunto y la materia
según a su religión convenía
concordar ciencia e ingenio;
era un presbiteriano puro,
pertenecía a ese terco grupo
de santos vagabundos, a quienes todos conceden
la ventaja de ser la auténtica iglesia militante,
y que basan su fe
en el texto sagrado de picas y mosquetes,
esos que deciden las controversias
con artillería infalible
y demuestran la ortodoxia doctrinal
con golpes y porrazos de apostolado,
que llaman a la espada del fuego y al saqueo
reforma plena,
que siempre ha de marchar adelante,
que siempre se hace sin estar nunca hecha,
como si la religión no sirviera
para ser recompuesta y remendada.
Una secta que basa su devoción
en raras y perversas antipatías,
en discrepar con esto y con lo otro
y encontrar siempre que algo falta;
más díscola, iracunda y esplenética
que perro sorprendido o mono enfermo
que atienda más al mal guardar una fiesta
que otros a guardarla con justicia.
Disculpa los pecados que le son afines
y condena los que no le interesan,
y tan perversa y acérrima es
que parecer adorar a Dios por pura rabia...

martes, 18 de marzo de 2014

Edward Thomas




EL PUENTE

Hoy vengo desde lejos:
sobre un extraño puente, solo,
recordando amigos, viejos amigos,
descanso, sin sonrisa y sin lamento,
tal y como ellos me recuerdan sin sonrisa y sin lamento.

Todos quedan atrás, los amables
y los antipáticos también, esta noche
no son más que un sueño. El arroyo
discurre suave y sin embargo ahoga al Pasado,
el arroyo oscuramente iluminado ha ahogado al Pasado
y al Futuro.

Ningún viajero ha descansado más bendecido
que este breve momento entre
dos vidas, cuando las primeras luces de la noche
y las sombras esconden lo que nunca fue,
cosas más buenas, hermosas y queridas de lo que
han sido y serán.

(Trad. Ben Clark )

viernes, 7 de marzo de 2014

Edward Lear



Limericks




Había un viejo señor de Moldavia

cuya conducta era de lo más extraña:

mientras tuvo fuerza

durmió en una mesa

este curioso señor de Moldavia.




Había una vieja persona de Buda

cuya conducta era cada vez más ruda

Hasta que a martillazos

acallaron sus gritos

aplastando a este hombre de Buda.






Había una joven persona de Creta

cuya toilette no era nada completa.

Vestía un bolsón

moteado de marrón

esta increíble persona de Creta.




Había un viejo señor de Cromero

que se puso en un pie para leer a Homero.

Hasta que se quedó duro

y se cayó de un muro,

lo que concluyó con el señor de Cromero.






Había un viejo señor de Coblenza

cuyas piernas eran de longitud inmensa.

Un paso era la distancia

entre Turquía y Francia

Para este sorprendente señor de Coblenza.


sábado, 1 de marzo de 2014

Samuel Butler




HUDIBRAS

(Fragmento)

Como si la divinidad hubiera contraído
sarna para que la rascaran,
como un saltimbanqui que se daña
y apuñala con profundas dudas,
para mostrar con qué dolor tan leve
se curan las nuevas llagas de la fe,
aunque sabemos por penosa prueba
que siempre dejan una cicatriz.
Sabía dónde estaba el Paraíso,
podía decir en qué latitud estaba
y, a su debido tiempo, podría probar
que estaba debajo de la luna, o encima;
lo que soñó Adán cuando su compañera
salió del compartimento en su costado,
cómo fue tentada por el diablo,
mediante un exégeta del alto Teutón;
si alguno de los dos tenía ombligo,
quién fue el primero en dar a la música la calidad de lo maleable,
si la Serpiente en la Caída
tenía las pezuñas hendidas o no tenía,
todo ello, sin glosa o comentario,
podría descifrar en un instante
en justos términos, como los que barajan los hombres
cuando prescinden de un asunto y la materia
según a su religión convenía
concordar ciencia e ingenio;
era un presbiteriano puro,
pertenecía a ese terco grupo
de santos vagabundos, a quienes todos conceden
la ventaja de ser la auténtica iglesia militante,
y que basan su fe
en el texto sagrado de picas y mosquetes,
esos que deciden las controversias
con artillería infalible
y demuestran la ortodoxia doctrinal
con golpes y porrazos de apostolado,
que llaman a la espada del fuego y al saqueo
reforma plena,
que siempre ha de marchar adelante,
que siempre se hace sin estar nunca hecha,
como si la religión no sirviera
para ser recompuesta y remendada.
Una secta que basa su devoción
en raras y perversas antipatías,
en discrepar con esto y con lo otro
y encontrar siempre que algo falta;
más díscola, iracunda y esplenética
que perro sorprendido o mono enfermo
que atienda más al mal guardar una fiesta
que otros a guardarla con justicia.
Disculpa los pecados que le son afines
y condena los que no le interesan,
y tan perversa y acérrima es
que parecer adorar a Dios por pura rabia...

viernes, 21 de febrero de 2014

Stephen Spender





TORRES DE ALTA TENSIÓN

La piedra era el secreto de estos cerros, y granjas
hechas con esa piedra,
y caminos en ruinas
que daban a parroquias imprevistas y ocultas.

Ahora, en estas colinas, se levanta el cemento
que teje cable negro;
pilares, limpias torres
desnudas como enormes muchachas sin secretos.

El oropel del valle con su aire sombrío
y el castaño verde
de raíz familiar
quedan atrás, burlados como el lecho reseco
de un arroyo.

Pero arriba, tan lejos como la vista alcanza,
como azotes de furia
y el peligro de un rayo
discurre la veloz perspectiva del porvenir.

Tan cargado de auspicios, con su viaje contraen
nuestra tierra esmeralda:
soñando con ciudades
donde las nubes suelen posar sus níveos cuellos.


1933

Mina Loy




Cantos a Joannes

XII

Varan voces en los confines de la pasión
Deseo Sospecha Hombre Mujer
Se concilian en la húmeda carnicería

La carne de la carne
Extrae el deleite indisoluble
Que atrapa besando entre jadeos

Será cierto
Que te he apartado
Intocable en tu cristalización absoluta
De todos los empujones de la multitud
Me enseñaron de buena gana a vivir para compartir

O serás tú
Solamente la otra mitad
De la necesidad de un ego
Que fustiga el orgullo con compasión
Hasta el superficial sonido de la disonancia
Y el estampido del aliento en fuga.