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sábado, 22 de marzo de 2014

Marin Sorescu





SHAKESPEARE

Shakespeare creó el mundo en siete días.
En el primero hizo el cielo, los montes, los abismos
Del alma.
En el segundo hizo los ríos, los mares, los océanos
Y demás sentimientos,
Y se los entregó a Hamlet, Julio César , Cleopatra y Ofelia,
A Otelo y otros,
Para que se enseñorearan en ellos con sus sucesores
Por los siglos de los siglos.
El tercer día reunió a todos los hombres
Y les enseñó los gustos:
El gusto de la felicidad, el gusto del amor, el gusto
De la desesperación,
El gusto de los celos, el gusto de la gloria.
Entonces fue que negaron unos individuos que se habían retrasado.
El Creador les acarició, compasivo, la cabeza,
Y les dijo que no les quedaba sino hacerse
Críticos literarios
Y negar su obra.
El cuarto y el quinto día los reservó a la risa.
Liberó a los payasos
Para que hicieran sus cabriolas
Y dejó a reyes, emperadores
Y otros infelices divirtiéndose.
El sexto día solucionó unos problemas administrativos:
Desencadenó una tormenta,
Enseñó al rey Lear
Cómo llevar su corona de paja.
Habían quedado algunos desechos del génesis
Y creó a Ricardo III.
El séptimo día echó una mirada para ver si le quedaba algo por hacer.
Los directores de teatro ya habían llenado la tierra con carteles,
Y Shakespeare consideró que después de tanto esfuerzo
Valía la pena ver también él un espectáculo.
Pero antes de esto, sintiéndose sumamente agotado,
Se fue a morir un poco.

(Versión de Omar Lara)


viernes, 21 de marzo de 2014

Ana Blandiana





HIBERNACIÓN

No los escuchaba a mis hermanos, ellos duermen,
Ellos no entienden las palabras que les grita,
Mientras que como unas caladas fieras aúllan
Su alma sueña con colmenas de abejas
Y nadan en semillas.

No los odió a mis hermanos, ellos duermen,
Se han cubierto con el sueño cual piel de oso
Que los conserva duro y atroz en vida,
En mitad del frió sin sentido
Y sin final.

No los juzgaba a mi hermanos, ellos duermen,
Raro es cuando alguno es enviado a despertar,
Y, si no regresa, es señal de que ha perecido,
Pero todavía hay noche y frió
Y el sueño continua.

No los olvidaba a mis hermanos, ellos duermen,
Y en el sueño se multiplican y crecen los niños
Que imaginan que la vida es sueño e impacientes,
Apenas esperan despertarse
Con la muerte.

 

martes, 18 de marzo de 2014

Tudor Arghezi





HE AQUÍ, ALMA MÍA, LOS VERSOS SIN ROSTRO...

A Walt Whitman

He aquí, alma mía, los versos sin rostro,
sin sonoridad y sin eco,
de polvo y arena.
Recíbelos, susúrralos.
Respetuosamente tú nos recibes de nuevo.
Teníamos miedo porque te habíamos visto
salvaje e inquieto.
Yo doy abrigo bajo mi mismo techo
a Dios ya los grandes milagros.
Entonces, ¿cómo podría no espantarme?

Yo desgarré, para que se desgraven
rosarios desunidos,
los encajes, harapos, gasas de seda y hojas.
Yo espero que volvamos a conversar de nuevo
una vez que las danzas se detengan
y la orquesta se calle.

Quiero que hablemos idiomas destrozados,
arrancar la palabra entre palabras,
y escogiendo los temas según se nos antoje.

Antes hablé en versos calzados,
cortados sobre medida y con adornos.
Cansado de que opriman mi lengua los coturnos
desde ahora andará con pies desnudos.

1936

sábado, 15 de marzo de 2014

Lorand Gaspar





EL JARDÍN DE PIEDRAS

Vivíamos en el frescor de ir
portadores de imágenes al jardín de piedras
el vasto imperio extendido, aventado.
Lo que queda a lo lago de los años
soplos azulados, violencias calcáreas
enorme país de vidas mudas
crujidos verdes en los dedos de creta
poco a poco aprendimos a escuchar
en algún lugar la caída del jazmín-

(de "El cuarto estado de la materia")


viernes, 7 de marzo de 2014

Nichita Stănescu




SEXTA ELEGIA


ME QUEDO allá entre dos ídolos y no puedo elegir
ninguno, quedo allí
entre dos ídolos y llovizna
y no puedo escoger ninguno
y en la espera se convierten en madera
los ídolos de la llovizna. Quedo allí
y no puedo elegir entre dos
trozos de madera, llovizna y no puedo
elegir en la lluvia podrida. Quedo allí y los dos
trozos de madera enseñan
sus lados de emblanquecidos por la llovizna.
Quedo allí entre dos esqueletos de caballo
y no puedo elegir ninguno, quedo allí
y llovizna, lo que hace disolver la tierra
bajo las costillas blancas, y no puedo elegir.
Quedo allí entre dos tumbas y llovizna
y el agua roe la tierra con sus dientes
de rata hambrienta.
Quedo allí pala en mano, entre dos tumbas
y no puedo, bajo la llovizna
elegir la primera que tendría que llenar
con la tierra mordida por la llovizna.

viernes, 21 de febrero de 2014

Tristan Tzara






TRISTEZA DOMÉSTICA

I
En la semilla de la azucena
te enterré serenamente
nos hemos amado en campanarios arruinados
los años se destraman
como los encajes viejos.

Te estoy buscando en todas partes Señor
pero tú sabes que es poca cosa
te enterré en un mes de noviembre
cuando pasaban las alumnas para almorzar
pero no sabían que estabas en el carruaje
porque habrían llorado.

Como se vienen abajo los diques vencidos
dejando caer el dolor en los padres
de papel, tu carne vieja
¿cómo tiene que ser? -amarilla y triste
y te amé dentro del violín de los buenos modales.

El otoño extendió sobre el país la llaga
se desabotonó lentamente los pechos
y se abrirá más el vestido
como el violín del barco destrozado por los dueños
abrirá en el cuerpo de sangre la carne
que me está llamando.

Nos hemos paseado tantas veces por el malecón
bajo el viento que trae barcos pintados de cal
y clava en la ceniza de los pulmones el gancho
pero el malecón es un sendero del caracol
que habita en el corazón del Señor.

Mis pensamientos se van --como ovejas al pasto- sin fin
Lloran en la flauta por las llanuras tristes fragmentos de biografía
Me ahogo en la desesperanza de los fenómenos sísmicos
y por las calles huye el viento cual perro apedreado