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domingo, 23 de marzo de 2014

Karin Boye





EL PROFUNDO VIOLONCHELO DE LA NOCHE

El profundo violonchelo de la noche
lanza su oscuro regocijo a través de los campos.
Las vagas imágenes de las cosas disuelven su forma
en torrentes de luz cósmica.
Marejadas brillantes y largas
enjuagan ola tras ola a través de la eternidad azul noche.
¡Tú! ¡Tú! ¡Tú!
Materia ligera revelada, espuma floreciente del ritmo,
flotante y vertiginoso sueño de sueños,
¡blanco deslumbrante!
Una gaviota soy, y en alas extendidas en reposo
bebo la dicha de sal marina
muy al este de todo lo que sé,
muy al oeste de todo lo que quiero,
y toco el corazón del mundo;
¡blanco deslumbrante!

Lasse Söderberg





EL POZO



El que quiere recordar y esta lleno de oscuridades tiene que

estar al borde de sí mismo como al lado de un pozo



tiene que estar recostado contra el pozo con una piedra en la

mano y preguntarse qué oculta el pozo, cuán profundo es, cuan

largo penetra la luz,



y tiene, para calcular la profundidad y oscuridad, que tirar la

piedra y verla caer despacio, como reflexión, como colgada en la

oquedad hasta que la piedra encuentre la aún más indistinguible

superficie del agua



y aquel que quiere recordar ve la profundidad centellear de

repente, atrayendo la luz, volverse animada como cuando un parpado.



Tomas Tranströmer





NOCTURNO

Por un pueblo conduzco de noche, las casas aparecen
En el resplandor de mis luces – ellos están despiertos, desean beber.
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora
Se visten ellos mismos en vida. La gente duerme:

Algunos pueden dormir en paz, otros con semblantes tensos
Como si estuviesen estrenando para la eternidad
No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.

Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque
Y los árboles los árboles en silencio entre ellos
Tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta mi hogar.

Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas
Y signos suben solos detrás de las pupilas
En la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño
una gran carta intenta colarse en vano.