martes, 4 de marzo de 2014

María Moreno




POR UN SUTIL DESPLAZAMIENTO

Esta bata que fue comprada en China
es la misma que colgué hace diez años en la puerta.
Qué raro, cuando rompí el ruedo con el taco
y tuve que coserla
vi que sólo en el dobladillo
conservaba vivos los colores.
Sin embargo yo la recuerdo con una rara intensidad,
no como muertes o besos
o la pelusa rubia en la cabeza de mi hijo,
sino como la luz entrando en la corteza de un árbol
o un tesoro sucio sacado de las aguas.

Camino descalza por las cerámicas
y a través de las motas de colores
del aceite del castor en conserva
que hay en el borde de la ventana
contemplo a mi padre tusar la yegua
y sin bata me paro bajo la roseta de la ducha
(quiero agujas hirvientes para aturdir antiguos dolores,
un olor que me dure más allá de que me vaya).

Mi madre entra con la toalla en la mano
y como un colibrí queda congelada en el aire,
pero luego se repone y me clava los ojos,
vigila su capital, calcula las bajas
–Qué has hecho de mi cuerpo, que has hecho de mi cuerpo.
Su mirada es rapaz como la del ave fría
sobre la felpa azul de la toalla.

Recorre las vértebras fuertemente encastradas,
tres alforzas de piel en los huesos de la pelvis
como el papel en los muros de un cuarto cerrado.
Este es el regalo que Venus ha preferido
para la dura chica de Kentucky
que oculta ante su amante contrayendo los músculos
y estirándose bien alto sobre las sábanas.

Mi madre es valiente y sube los ojos
para ver la rota simetría del pecho
y por un sutil desplazamiento
no me descubre herida o mutilada
sino como si de ese lado y para siempre
algo atroz hubiera interrumpido
el trabajo gradual de la naturaleza
cuando después de los doce alisa la mama
y la dobla hasta formar un capullo
que el tiempo bajará con peso de plomada.

Escucho suave chasquear el pestillo
antes de que mi brazo alcance la bata.

Ahora mi madre y yo tomamos un martini en el jardín
distendidas y calmas, bien entre nosotras
como cuando después del funeral
la tierra negra y húmeda, recién removida,
vuelve a estar a la altura de la seca y parda
y antes de que suene la última oración
y la cruz se mantenga erguida con los brazos abiertos,
nos acurrucamos en el coche y dormimos:
aún entre lágrimas se siente el aroma de las lilas
y hay alivio al quitarse los zapatos.

Llevo en el cabello el anzuelo de una cinta,
la bata bien cerrada sobre el vientre
adonde el gato de ayer ha vuelto a sentarse.
Entonces la voz en los ojos de mi madre
se debilita hasta desvanecerse
en el aire espeso de este marzo
que no ha aprendido a ver ni a oír.

Ahora soy una especie de amazona,
con la piel mucho más cerca del corazón,
el arco abandonado sobre las rodillas.

Los rituales no fueron los previstos.

Nicanor Parra




CARTAS A UNA DESCONOCIDA

Cuando pasen los años, cuando pasen
los años y el aire haya cavado un foso
entre tu alma y la mía; cuando pasen los años
y yo sólo sea un hombre que amó,
un ser que se detuvo un instante frente a tus labios,
un pobre hombre cansado de andar por los jardines,
¿dónde estarás tú? ¡Dónde
estarás, oh hija de mis besos!

Idea Vilariño





YA NO

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.

E.E.Cummings





CANCIÓN

tus dedos hacen flores frescas de
cada cosa.
Tu pelo es preferido de las horas:
una tersura que
canta, diciendo
(aunque amor dure un día)
no temas, niña, al mayo estamos yendo.
Tus pies muy blancos frágiles se están perdiendo.
Siempre
tu mirada mojada esta a los besos jugando,
cuya rareza tanto
dice; cantando
(aunque amor dure un día)
.a que muchacha flores vas llevando?
ser tus labios será una cosa dulce
y pequeña.
Muerte, riquísima te veré cuando
de esto solo seas dueña,
el resto dejando.
(Aunque amor dure un día
y la vida no sea nada, se vivirá besando)

lunes, 3 de marzo de 2014

Sophia de Mello Breyner Andresen





LAS PERSONAS SENSIBLES

Las personas sensibles no son capaces
De matar gallinas
Pero son capaces
De comer gallinas

El dinero huele a pobre y huele
A la ropa de su cuerpo
Aquella ropa
Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo
Porque no tenían otra
Porque huele a pobre y huele
A ropa
Que después del sudor no fue lavada
Porque no tenían otra

"Ganarás el pan con el sudor de tu rostro"
Así nos fue impuesto
Y no:
"Con el sudor de los otros ganarás el pan"

Oh vendedores del templo
Oh constructores
De las grandes estatuas huecas y pesadas
Oh llenos de devoción y de provecho

Perdónalos Señor
Porque ellos saben lo que hacen

Fabio Morábito






EN LA PLAYA 


El viento, más

que yo,

se fuma este cigarro

entre mis dedos,

dejándome el placer

de sólo tres o cuatro bocanadas,

y el mar expropia las palabras

que te digo,

porque, acostada, no me oyes.

El sol, el viento y la marea

te ensordecen

y cuando me levanto

para dar dos pasos,

viendo mis huellas que se imprimen

en la arena,

pienso que esas pisadas mienten,

que ya no piso así desde hace no sé cuándo;

son huellas de otro

que sobrevive en mis pisadas, pues las mías

son mucho menos elocuentes.

Tú, en cambio, que me ves

completo e indivisible,

sabes mejor que nadie cómo soy mortal,

cómo mis huellas en la arena me describen

y cómo se plasma en ellas lo que soy,

sabes mejor que nadie cómo no escucharme.

Cecilia Meireles



REINVENCIÓN



La vida sólo es posible
reinventada.
Va el sol por los campos
y pasea su dorada mano
por las aguas, por las hojas...
¡Ah, todo burbujas
que brotan de hondas piscinas
de ilusión... - nada jamás.
¡Ah!, todo burbujas
Pero la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.
Viene la luna, viene, retira
las cadenas de mis brazos.
Me proyecto por espacios
llenos de tu figura.
Sola, equilibrada en el tiempo,
me desprendo del vaivén
que más allá del tiempo me lleva.
Sola, en la tiniebla
permanezco: recibida y dada.
Porque la vida, la vida, la vida,
la vida sólo es posible
reinventada.