domingo, 8 de febrero de 2015

Umberto Saba




Ulises

Oh, tú que eres tan triste y con presagios
de horror -Ulises declinante- ¿ninguna
dulzura en tu alma aúna
la Llama
por una
pálida soñadora de naufragios
que te ama?



(Versión de Jesús López Pacheco)



sábado, 7 de febrero de 2015

Guido Cavalcanti



Rima IV


¿Quién es ésta que viene y todos miran,

que hace temblar de claridad el aire

y Amor trae consigo y tal donaire

que los hombres se callan y suspiran?


Oh, mi Dios, qué semeja cuando gira

los ojos, diga Amor; yo no podría:

junto a su suavidad parecería

la mujer más humilde, perra de ira.


Describir no se sabe ese placer

de verla, que arrodilla a la virtud

ante la diosa que su beldad muestra.


A esa alteza nunca llegará nuestra

intuición, revelación, salud,

o mente hundida en ser y no saber.


(Versión de Juan Gelman)

Andrés Utello



Que se moje la tierra

que se moje

la espalda del monte

y tu silencio

que corra un río sobre esta soledad

que se refresque la tarde

¡Tanta menta!

Que se llegue

que se abrace

que un viento suave

nos conmueva

que llegue por aquí

la lluvia

que se moje tu boca

con el color de la verbena.

(de "Enebro" 2005)

Josefina Plá



Nadie le empuja


Nadie le empuja Nadie lo retiene
nadie le advierte nadie le cede el paso ni le espera

Indiferentes
le ven pasar con su sentencia
oculta como un zorro robado en la cintura
royéndole hasta el hueco de los dientes

Nadie le impide el paso ni le espera
porque todos quisieran ser los últimos.

Nadie le toca. Nadie
le empuja. Llega solo
llenándose sin nadie del silencio
de todos los que llegaron antes
tapiándose de nombres olvidados
y de palabras sin respuesta

Llega solo
nadie le empuja nadie le retiene
porque todos quisieran ser los últimos



Elvio Romero




Esos días extraños


Vienes de afuera. Traes
Vitales adherencias en la mirada clara.
Se te ve el regocijo. El júbilo te invade.
Repites nombres, cosas. Y al punto te detienes
En ese espacio grave de distancia que existe
En ese espacio grave de distancia que existe
Entre el fervor que traes y el silencio que habito.

¿Qué tengo? ¿Qué contorno
De penumbra me sella y me fatiga?
¿Bajo qué precipicios cierro los ojos tristes
Y apenas ya converso con brumas imprecisas?
¿Qué sucede que apenas te conozco,
Que tu mirada clara se me borra en las manos
Y me enredo en mi noche y mis recuerdos?

Pronto ves que no entiendo.
Que no estoy. Que no escucho.
Que irremediablemente me pierdo en esa umbría
Donde, ciego y perdido, rompo mis pobres báculos
Que he bajado a una estancia de fiebres invasoras
De donde extraigo, huraño y melancólico,
Mis diarias cosechas, mis vinos silenciosos.

Algo quieres decirme. Algo quieres contarme.
Pero no estoy. No siento. Persisto en mi guarida.
Me hospedo en esa niebla donde a veces me pierdo,
Bajo la estera oculta donde me afano y doblo,
En la triste carlanca donde enfundo mi sangre,
En mi agujero amargo.



miércoles, 28 de enero de 2015

María del Rosario Andrada



LOS SEÑORES DEL JAGUAR

Los tentáculos del hambre 


hacían perder

los sueños

los venados

escuálidos

atravesaban

la pradera.



En un patio trasero 


Yunha Pac

restauraba una hamaca,

Shani

su hija adolescente

entrelazaba fibras

la tranquilidad

y el inmenso calor

unidos en matrimonio

hostigaban a los vecinos.



Allí estaban

celosos de sus posesiones

vestidos con plumas de guacamayo

cumpliendo su fatídico

destino.


(de "Los señores del jaguar" ed. Vinciguerra, 2011)


Ramón Minieri

 
 
País de la sal
 
Este
es el país de la Sal
el país de la sed
la sed
es un árbol sin párpados
de cornamenta blanca
y del árbol de la sed
crecen
las varas de los rabdomantes
varas enhiestas
que despiertan manantiales
cuando piafan
este
es el país de la Sal
el comienzo
del comienzo de todas las aguas.