martes, 18 de febrero de 2014

Anne Carson




ESE ESTADO DE FLUJO


En el esfuerzo que uno hace por hallar su camino entre los contenidos de la memoria

(insiste Aristóteles)

es útil el principio de asociación:

«pasar rápidamente de un punto al siguiente.

Por ejemplo de leche a blanco,

de blanco a aire,

de aire a húmedo,

tras lo cual uno recuerda el otoño en el supuesto de que esté tratando de recordar

esa estación».

O suponiendo,

amable lector,

qué no estés tratando de recordar el otoño sino la libertad,

un principio de libertad

que existió entre dos personas, pequeño y salvaje,

como son los principios, pero ¿cuáles son aquí las reglas?

Como él dice,

la locura puede ponerse de moda.

Pasar entonces rápidamente

de un punto al siguiente,

por ejemplo de pezón a duro,

de duro a cuarto de hotel,

de cuarto de hotel

a la frase encontrada en una carta que escribió en un taxi el día que se cruzó con

su mujer

que iba caminando

por la otra acera, pero ella no le vio, se dirigía

-así de ingeniosas son las combinaciones de ese estado de flujo que llamamos

nuestra historia moral, acaso no son tan claras, casi como las fórmulas matemáticas

salvo que están escritas en el agua-

al juzgado

a presentar los documentos para el divorcio, una frase como

qué sabor entre tus piernas.

Tras lo cual mediante esta facultad absolutamente divina, la «memoria de las

palabras y las cosas»,

uno recuerda

la libertad.

¿Es eso yo? grita irrumpiendo el alma.

Almita, pobre animal incierto:

cuidado con este invento «siempre útil para aprender y vivir»

como dice Aristóteles, Aristóteles,

que no tenía marido,

rara vez menciona la belleza

y es probable que de muñeca pasara rápidamente a esclava cuando trataba de

recordar esposa.

Ursula K Le Guin




ARROYUELO ROCA SATINADA, SETIEMBRE

Mi piel
toca el viento.

Una libélula toca mi mano.
Hablo realmente lento
para que ella me entienda.

La roca caliente bajo mi mano.
Habla realmente lento
para que yo entienda.
Bebo el agua soleada.

Mascha Kaléko



SEÑAL

Cuando los tres
cruzamos la calle
incluso
el semáforo
se puso en rojo.
Con los coches resoplando
gas y rodeados por el
tumulto de personas
me agarré del brazo de aquel
que estaba a mi derecha.
Y no de aquel, por quien
llevaba el anillo.
Cuando los cuatro
nos encontramos
tras el cruce,
todos lo supieron.
El uno. El otro.
El silencio.
Y yo.

Susana Soca



ESTATUAS

"Jardín de Bourges"



Al principio soñé que soñaría con algún ángel.

Tarde, los sueños de los jóvenes vivos fueron mis sueños.

Y bruscamente me abandonaron.



Luego soñé con los sueños salidos de las bocas de

piedra de las estatuas. Las góticas criaturas siempre

de pie en las estrechas casas de sus pórticos. Talladas

por las manos que no mueren. Nombre de amor seguro

para las manos que no tienen nombre.



El alto objeto de sus sonrisas persigo en ellas.





Púdicas reinas de trenzas como la trama de sus claros

años. Y en hueco de piedra reconocemos los raros

hechos que las tapicerías nos enseñan.



Doncellas de la ley. Orden y señorío de la Escritura.

Y las de fría llama ya para siempre ardientes bajo los

techos ojivales de sus abiertas casas.



En sus bocas el fuego, como en el aire los pliegues

de sus mantos por mil años detenido.



Y las otras apenas como estatuas de estatuas.



En otro tiempo la Dama bajó de Chartres para dejar

su retrato. Las otras la acompañan junto a la sacristía.

En un boscaje oscuro que recoge el polvo de los

altares abandonados.



Sobre una vieja tierra, como olvidadas. Entre laureles

húmedos, la lluvia detenida por el más largo otoño.



Y entre soldados en bicicleta los grandes hongos redon-

dos inclinados por la niebla, las cabezas cubiertas de

enlutadas señoras. Desde el principio quietamente

juntas. Llenas de pausas como la lluvia.



Y las otras apenas como estatuas de estatuas.



Sobre una vieja tierra. Hechas para estar de pie yacen-

tes, dóciles. Con sus sonrisas que nunca duermen. Sobre una

vieja tierra entre dos lluvias.



Bajo la frente cuando me pierdo. Vuelvo a buscar en

ellas el alto objeto de sus sonrisas siempre encendidas.

Marisa Negri



Iwy Mara ey

partiremos hacia el este
un solo tronco ahuecado será la canoa
pay carabí
danos la blanca carne de los peces
días de agua mansa
semilla y barro a nuestras mujeres
piedra y hueso para las lanzas
pay carabí
que lleguemos salvos
a la Tierra sin Mal

Beatriz Vallejos




LIBERTAD DINASTÍA DEL AIRE


Estoy borrando los siglos.

La mujer se vuelve,

de sus manos brota la alfarería

la agricultura el tejido.

Ese es su reino, ese es su reino

alegría



Estoy borrando los siglos.

El hombre está

donde su mirada no llega

el amplio mundo



El hombre sueña

El hombre es un poema

La mujer cantaba arrodillada

en su quehacer



La mujer le dio a leer un mensaje:

Sólo me siento libre

cuando soy capaz de crear.

Osvaldo Lamborghini




MI TEMA ES LA MATANZA

Mi tema es la matanza
es claro: la matanza,
y no importa
nada y para nada
a qué muerte me refiero
ni de qué
muertos hablo, menos aún
si la guerra como efecto de la matanza
o a la inversa (estas minucias,
no tengo tiempo).
Pienso en mi mirada.
En qué campo de batalla nacieron mis ojos
y allí se estrenaron
para ver así,
y mirar de otro modo.
Como si hubiera modos.
Mentira es la palabra.

La palabra mentira,
¿por qué no enredarnos?