domingo, 23 de marzo de 2014

Lasse Söderberg





EL POZO



El que quiere recordar y esta lleno de oscuridades tiene que

estar al borde de sí mismo como al lado de un pozo



tiene que estar recostado contra el pozo con una piedra en la

mano y preguntarse qué oculta el pozo, cuán profundo es, cuan

largo penetra la luz,



y tiene, para calcular la profundidad y oscuridad, que tirar la

piedra y verla caer despacio, como reflexión, como colgada en la

oquedad hasta que la piedra encuentre la aún más indistinguible

superficie del agua



y aquel que quiere recordar ve la profundidad centellear de

repente, atrayendo la luz, volverse animada como cuando un parpado.



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